miércoles, enero 09, 2008

El lagarto anda suelto


La policía forzó la puerta del laboratorio con un ariete de metal. El olor había alertado a los vecinos. El cartero ya no llevaba los paquetes de Amazon. Algo huele a podrido en Dinamarca.

El teniente Castillo llegó media hora más tarde. Efectivamente, el olor a podrido envolvía todo como una asquerosa película transparente. Encontró un uso para el pañuelo que su mujer le pone todos los días en la chaqueta. Enormes manchas de sangre rodeaban a los cadáveres. El calor no parecía permitir que la sangre se secara del todo: costaba despegar los zapatos del suelo.

No se trataba de recojer pruebas. El lugar era un reguero de cadáveres. El problema del tentiente Castillo era más bien comunicacional. Antes de que terminara el día, las puertas del laboratorio se verían iluminadas por las luces de las cadenas de televisión.

"Mal asunto", dijo el sargento Muñoz, siempre atento para hacer el comentario lacónico definitivo. Al teniente Castillo no le gusta Muñoz. Le parece que ha visto demasiadas películas. "Haga el favor de ponerme en contacto con el ministerio", se limitó a responder. La escena del crimen, por descontado, era un desastre. Policías recién llagados de la academia se sacaban fotos con los cadáveres. Un chaval pelirrojo con un uniforme demasiado pequeño para él buscaba dinero entre las carteras de los muertos. "Haga usted el favor, agente. Respete a los muertos". El chaval dejó su último botín a medias y se limpió la sangre con uno de los billetes. De no llevar encima aún los efectos del último chino, el teniente Castillo se hubiera dejado llevar por la ira. Pero el olor insoportable de la podredumbre y los efectos de la heroína en la sangre apenas dejaba pensar con tranquilidad.

"El terrario está vacío", dijo una voz. Del final del estrecho túnel de su mente llegaba la voz de otro agente cuyo nombre no era capaz de descifrar. "Claro, el terrario", se dijo. Con pesadez pudo acercarse entre los cuerpos en descomposición hasta la sala del fondo. Bajo los focos inclementes de unas luces excesivas se hallaba el terrario del experimento. El calor era insoportable. Un calor que excitaba las partículas en suspensión, llevándolas en volandas hasta las narices del teniente, como surfistas en descomposición cabalgando olas de lava incandescente. El cristal que separa el terrario de la zona de observación estaba roto. Algo había arrojado un enorme televisor de tubo catódico desde dentro. Algo que no estaba muy contento al otro lado del espejo. Un agente sacó carcajadas de las bocas de todos: "Es la puta tele, que es capaz de volver loco a cualquiera". Castillo no pudo evitar sonreir.

"Parece que tenemos un lagarto suelto". Era el sargento Muñoz de nuevo. La palma de su grasienta mano le acercaba una blackberry. "Es el ministerio", dijo Muñoz. Castillo recogió con aprensión el aparato de las manos del sargento. Trató de respirar profundamente un par de veces, sin éxito. La enorme sala parecía haberse comido ya hasta la última molécula de oxígeno.

-Señor ministro... si... parece que ese puto lagarto anda suelto.

jueves, septiembre 13, 2007

Primeras Observaciones al Lagarto


Se han hecho análisis exhaustivos del comportamiento del ejemplar durante éstas últimas semanas, llegando a unas conclusiones preliminares:

- El ejemplar no parece tener problemas de adaptatividad al nuevo ambiente. Se está evaluando aún si esto corresponde a un trabajo especialmente bueno del equipo de producción o habla más bien de la capacidad intrínsica de adaptación de la especie o del animal. Se sospecha que el experimento esté levemente sobreproducido en lo que a trabajo de ambientación se refiere. El equipo cree que el espécimen se hubiera conformado con menos. Parece asomar uno de los puntos clave de la hipótesis del equipo de investigación sobre la tendencia a la extinción de éste tipo de ejemplares. Según proponen los investigadores, la tendencia a la extinción puede verse precipitada (o al menos acentuada) por su desarrollo bajo unas condiciones demasiado benévolas. Ésta hipótesis chocaría de frente con las formuladas por otros investigadores en experimentos parecidos. A grandes rasgos, se puede decir que la comprobación de éste hecho supondría un antes y un después en las investigaciones en torno a ésta especie. De hecho, y para reforzar su tésis, el equipo pretende endurecer las condiciones de vida del animal y, si se encuentran en lo cierto, mejorar las expectativas de vida de éste y otros individuos de ésta raza. Por otro lado, los investigadores insisten en que ésta y otras conclusiones preliminares deberán necesariamente reforzarse con el estudio prolongado, y que sacar cualquier conclusión apresurada sería fatal para el buen término del experimento.

- Queda establecida, y de modo casi inmediata, una rutina diaria que parece no modificarse sustancialmente pasados ya cuatro o cinco días. El sujeto abre los ojos hacia las once de la mañana, bajo las sábanas de una cama revuelta, fruto de su ya clásica hiperactividad motora durante el sueño. De carácter sosegado la naturaleza del individuo no parece permitirle salir de su lugar de reposo antes de la una de la tarde. Entre tanto el sujeto atiende las clásicas llamadas-control del equipo de investigadores, y entre sueño y sueño, sus movimientos bajo las pesadas mantas que lo protegen del frío (por estas fechas las noches son frías en la zona del Lago Rapel) parecen indicar algún tipo de actividad masturbatoria. Una prolongada ducha de agua caliente (el ejemplar no parece estar al tanto de la carestía mundial de agua corriente ni de los costos de la misma) es el preludio del comienzo de su actividad productiva. Es en este momento cuando el sujeto (al que alguno de los investigadores senior del proyecto gusta de llamar Rorrito, contraviniendo la orden de adoptar una necesaria distancia emocional con el lagarto en cuestión), en un ritual surgido claramente desde el fondo de su ADN, comienza una extraña danza en las dependencias de la cocina de su amplio terrario. Después de unos minutos invertidos en la danza ritual, en los que parece reflexionar sobre qué intrincada preparación culinaria se dispone a realizar, un frenesí de verduras, carnes, pescados y mariscos vuelan bajo sus extremidades inferiores, cortados con habilidad usando la extensa batería de cocina puesta a su disposición. Esto afianza la tesis de los investigadores de que éste tipo de ejemplares, dadas unas condiciones mínimas de acceso a alimentos y utensilios de cocina, desarrolla habilidades culinarias de gran complejidad, en contraposición con la creencia de que estos animales se limitan a "comer en vaso" y emborracharse con destilados de frutas y verduras hasta morir. Pasadas unas tres horas, bien entradas las cuatro de la tarde, el ejemplar, con cierta reticencia, enciende el ordenador. Hace café, se lía un porro y, lentamente, comienza a aporrear las teclas aparentemente sin ton ni son. Corrige mucho, constantemente, y busca cualquier excusa para la distracción. Aunque, por extraño que pueda parecer (y esto es uno de los avances más extraordinarios que parecen adivinarse en esta investigación), el animal se las ingenia para aparecer, al cabo del día, y con unas jornadas de trabajo reducidas, con dos o tres páginas de un trabajo creativo del más alto nivel. Su jornada "laboral" apenas llega a las cuatro horas, momento en el cual, con frenesí, se dispone a disfrutar de los prodigiosos efectos que los TetraHidroCannabinoides (THC) ejercen sobre la mente de esta especie, algo que los investigadores aun estan lejos de cuantificar, pero que anteriormente han sido definidos como una auténtica "tormenta neuronal". Su biorritmos descienden en picado, lo que motiva un comportamiento letárgico en primera instancia. Se ha observado, sin embargo, que con la adecuada estimulación, los efectos del THC puede provocar en esta especie verdaderos estados de "euforia creativa" y "extraordinaria interacción con el medio". El ejemplar parece ser especialmente sensible a reaccionar con productos televisivos de corte lúdico o fantástico (Studio 60 of the Sunset Street, Extreme Makeover, El Padrino I,II y III, Telediarios de todo tipo, etc...), así como programación de tipo cultural (El ejemplar quedó verdaderamente fascinado el otro día con un documental de Jaqueline du Pré, seguido por el mítico concierto, rodado a seis cámaras de cine, ofrecido por ella, Daniel Baremboim y Pinchas Zuckerman interpretando The Ghost, Piano trio in D, op.70, de Ludwig Van Beethoven). En cualquier caso, en estas condiciones impuestas de soledad, la actividad del animal se ve reducida meramente a una cambia de canal /cambia de disco muy rudimentario. La jornada termina con el sujeto dirigiéndose con gran esfuerzo a sus aposentos, para dar mil vueltas en la cama, estoy loco por ti, etc... No es ajeno nuestro ejemplar en observación al mal endémico de la especie: el insomnio.

lunes, agosto 27, 2007

El Lagarto


El lagarto llego a Rapel hace ya cuatro días. El nulo contacto con las personas está causando el efecto deseado. Prolongadas exposiciones a Pink Floyd, Beck y The Pixies, así como una profunda revisión del repertorio de The Doors terminan de adaptar al sujeto al medio extraño. El lagarto se quita su traje de Lagarto’06 (nótese que estamos bien entrados en agosto) para sacar a relucir su flamante modelo Lagarto’07AE (Austral Edition). Acostarse tarde, levantarse tarde, comer por las tardes dos comidas casi seguidas (hábito que se ha demostrado tremendamente dañino para la especie pero por algún motivo inscrito en su código genético como instinto básico de supervivencia), beberse los conchos de todas las botellas de licor del recinto y fumar lentamente pequeños pitos de una marihuana entregada por sus antiguos cuidadores son algunos de los hábitos instintivos que la criatura parece haber desarrollado con rapidez. Según los creadores del experimento, éstos y otros hábitos que desarrollará más adelante permitirán al público observar el comportamiento real de éste animal mítico en régimen de pseudo-libertad.

Todas las comodidades (o al menos las comodidades que son del gusto de el lagarto) han sido puestas a su disposición, excepto aquellas a las que se ha habituado el ejemplar contra-natura, esto es, por el contacto con los humanos. Se han suprimido, por poner un ejemplo, las visitas a restaurantes, consideradas perniciosas para un animal con sus habilidades culinarias y su poca tolerancia hacia los proyectos hosteleros de baja categoría. Se le provee, sin embargo, de una cocina completa con todos los utensilios necesarios, así como una despensa con alimentos frescos para una semana y conservas para dos, con el compromiso de continuar el suministro según necesidades del ejemplar. Los investigadores insisten en éste punto como uno de los cruciales del experimento, ya que dependerá de las habilidades comunicacionales del sujeto la cantidad y calidad de éstos suministros. El animal deberá mostrar progresos evidentes durante el experimento para acceder a determinados productos. Especiales esfuerzos se requerirán para sus favoritos, como la marihuana o el alcohol.

No sólo se han esmerado en la ingesta de bebidas y alimentos. Varias habitaciones, baños, agua caliente a buena presión, una vista maravillosa. Hasta el buen tiempo parece acompañar al experimento. Televisión por cable, con el paquete básico, ya que se ha comprobado que extensiones del mismo provocan un cambio de hábito irreparable en el individuo. El animalito no parece capaz de reaccionar ante ofertas extendidas de TV. Por otro lado, se hizo especial hincapié en el apartado de música, ya que los investigadores que más tiempo pasaron con éste ejemplar hicieron énfasis en los efectos beneficiosos de la música, acentuados particularmente en éste individuo. Naturalmente, se privilegiaron los gustos particulares del ejemplar. Aparte de los citados anteriormente, se incluyen las ya habituales obras completas de The Beatles, The Rolling Stones y Queen, aunque a día de hoy no parece haber mostrado gran interés en unas obras que a todas luces tiene muy oídas, así como ediciones selectas de Joy Division-New Order, AC/DC, Sabina, Pata Negra, Los Secretos, U2, Led Zeppelin, Miles Davis, John Coltrane, The Smiths, Jimmy Hendrix, Charlie Parker o Nacha Pop. Todo un repertorio clásico habitual de las especies en peligro de extinción, particularmente de los llamados “ochentenos”. El ejemplar en cuestión es definitivamente ochenteno, como ha quedado demostrado en anteriores experimentos con el mismo sujeto. Se han incluido también algunos trabajos de artistas tan heterogéneos como Air, Jaime Cullum, Belle & Sebastián, Amy Winehouse, Travis o R.E.M. Recopilaciones del tipo “The Blue Note Collection” o “Los 100 Mejores Éxitos del Pop Español” completan el repertorio. El animal parece contento, aunque ha hecho notar su descontento por haber olvidado traer el “Odelay” de Beck, y parece estar empezando a olvidar la decepción que le supuso tener que renunciar a un amplio repertorio de música clásica, aunque éste era un hecho del que tenía plena constancia, debido principalmente a un malentendido con uno de sus últimos cuidadores.

Pese a que el equipo de investigadores es plenamente consciente de que el experimento no ha hecho más que empezar, se apresuran a sacar las primeras conclusiones preliminares. La premura en el análisis de los primeros resultado viene dada por el carácter eminentemente precursor del experimento, lo que hace tomar decisiones “a ciegas”, así como al temor del equipo a la fragilidad tanto física como mental del individuo, que ha demostrado en otras ocasiones sucumbir al estrés que éste tipo de experimentos ocasiona.


Está en el compromiso inicial del equipo de investigación el seguir informando al público general de los progresos de este experimento a través de éste canal. Una vez reunida suficiente información relevante, el director del proyecto se encargará personalmente de actualizar los progresos con un nuevo Post.

lunes, agosto 06, 2007

Con las bolsas llenas



Ahora que (casi) nadie me ve voy a salir de mi escondite. De pequeño, apenas podía, me escondía detrás de los sillones. Me escondía, apretaba los dientes, me salía la vena en la sien y la cara se me ponía roja. Me cagaba encima. Ahora ya tengo mis años y no está bien visto cagarse encima, pero de esconderme, me sigo escondiendo. Debajo de las sábanas, en el baño, en los bares. Entre los libros. Me escondo de amigos, familia, mujeres. De acreedores y admiradores. Del blog.

Si uno se esconde bien acaban por aburrirse y te dejan de buscar. Y ahí el que se aburre eres tú. Y eso no. El aburrimiento es mi hombre del saco. No me queda más remedio que salir y seguir dando guerra. Escribir, en definitiva, para que te quieran más.

Como dice Dani, se me han llenado las bolsas de veneno, y estoy a puntito de cruzar el charco otra vez. Mi idea era tener listo el guión para mi vuelta, y llevar preparada una biblia de una serie de éxito que nos hará ricos a todos ("una serie para gobernarlos a todos"), pero voy atrasadillo y el veneno se me sale por las orejas. Me hacen falta unas cañas y marisquito y el domingo en Madrid. Mi madre cree que estoy loco y que mi vida es un desastre y dice que dónde voy a estar mejor. Como todas las madres, y eso que mi madre no es como todas.

Pero ya me aburrí del pisco-sour y las chilenas, al parecer, ya se aburrieron de mi acento. Trataré de apretar un poco con el asunto del guión, escondiéndome (otra vez) brevemente en Rapel. Trataré de terminar un primer borrador. Y si no que le den por culo.

Esperaré a que el verano esté muerto y bien muerto. Le tengo pánico al calor de Madrid. Esperaré que bajen los vuelos, que estarán muy caros en septiembre. Aunque no quiero esperar demasiado y dejar que las bolsas se revienten y dejen salir todo ese precioso veneno acumulado. Ese veneno que infunde ánimos, aviva el seso y alimenta el deseo una vida mejor.

viernes, mayo 04, 2007

Lost...

lunes, enero 29, 2007

He estado...



...ocupado, cansado, comiendo, bebiendo, fumando, observando, quejándome, llamando por teléfono, viendo la tele, celebrando, veraneando, incómodo, durmiendo mal, arrepintiéndome, maquinando, chateando, hablando por teléfono, cocinando, fumando marihuana, comprando regalos, echando de menos, follando (poco), emborrachándome, engordando, adelgazando, engordando más, pensando en adelgazar, cambiando regalos, asistiendo a fiestas, organizando fiestas, llorando, riendo, soñando, durmiendo, trasnochando, pasando calor, pasando frío, pensando en tí, pensando en mi, desesperándome, leyendo mucho, escribiendo nada, jugando pádel, pensando en postear, atendiendo invitados, molestando a los invitados, escuchando música, fundiendo la mula, hablando con Alfonso, mirando mi sobrina, bajando al gimnasio, aguantando a los padres de mi sobrina, muriéndome de envidia, tratando de convencerme de que estoy bien, hablando con Nina, pensando en volver, pensando en irme, ordenando mi vida, desordenando la vida de los demás, recordando, dejándo las cosas para más tarde, admirando a Seinfield, hablando con Marta, hablando con María, pensando en Adrián (¿....?), descojonándome online con César, preocupado por todo...

Haciendo, en fin, cualquier cosa menos postear.

lunes, diciembre 11, 2006

Desayuno con todos vosotros (yIII)


Anoche murió Pinochet y no pasó absolutamente nada. Unos y otros, rasgándose las vestiduras, hicieron el ridículo de la manera más patética. Nosotros, vencedores y vencidos, todos juntos, en familia, hemos ido a cenar esta noche, cuidando de no pasar por la Escuela Militar, que había atasco.

Nadie celebraba nada, como tantas otras veces. En mi familia nunca ha habido necesidad de excusas para hacer una junta. En la atmósfera había unas ganas de hacer un comentario, una apostilla... es cierto. En mi familia, como en cualquier otra, hubo quien lo perdió todo por quedarse y hubo quien lo perdió todo por salir al extranjero. En lo que se coincide, sin embargo, es en que nadie ganó nada con todo este cuento. Un cuento (cómo me dan por culo los cuentos, con su moralina), que afortunadamente, colorin colorado, lo mandó a tomar viento. The End.

Y después de la cena, con la chispa, con dos botellas de vino del bueno y dos Johnny Walker (uno rojo y el otro negro), jugando ese papel que me han asignado de hombre con chispa, no he podido evitar acordarme del blog, y de cómo lo tengo abandonado, y de cómo ésta noche, por la fecha, tan señalada, de la muerte del animal repugnante, pudiera ser la fecha indicada para retomarlo y mandar a la mierda mis escrúpulos de heredero de un wit británico que no llevo en las venas. Y saldar una deuda, claro está, con mis más queridos amigos.

Fueron esas vomitivas (aunque no menos sinceras) elegías a la amistad las que me cortaron el rollo, la verdad. Sobre todo en primera instancia. No era miedo al fracaso, evidentemente. Uno no fracasa tratando de contar cuánto quiere a los que le quieren. Era miedo al ridículo.

Y luego las preocupaciones, los deadlines de la muerte, las sobrinas neonatas y los negocios familiares que se desvanecen como el agua entre los dedos. Todo ocupa su espacio y quita tiempo para un buen blowjob como dios manda a los que bebieron no tan sucintamente del pilón del que esto escribe.

No, no me he desayunado finalmente con los que más lo merecen. Es cierto.

Pese a todo, no puedo hacer un recuento al por menor de todos ellos. Baste decir que los tengo demasiado cerca, demasiado lejos, como para permitir una hermenéutica de éste texto. Me iba a costar hasta mi plaza en el infierno.

Javi y Carlitos. Pablo y María. Martita (amoti). Nina y Alfonso. Espero no tener que expilcar que es demasiado pesado, demasiado doloroso. Demasiado cansado y cruel tener que hablar ellos. Bastante tengo con las tardes de pisco-sour (master-blue, ya te vale cuñaíto) al calor de la tarde con el Dani, recordando historias como si fueramos viejos, como si no fueran más que catorce horas y una idea de seguir escribiendo (aunque no sea más que un tiempo), lo que me separa de pegarme ese tan esperado desayuno con todos vosotros.