lunes, diciembre 11, 2006

Desayuno con todos vosotros (yIII)


Anoche murió Pinochet y no pasó absolutamente nada. Unos y otros, rasgándose las vestiduras, hicieron el ridículo de la manera más patética. Nosotros, vencedores y vencidos, todos juntos, en familia, hemos ido a cenar esta noche, cuidando de no pasar por la Escuela Militar, que había atasco.

Nadie celebraba nada, como tantas otras veces. En mi familia nunca ha habido necesidad de excusas para hacer una junta. En la atmósfera había unas ganas de hacer un comentario, una apostilla... es cierto. En mi familia, como en cualquier otra, hubo quien lo perdió todo por quedarse y hubo quien lo perdió todo por salir al extranjero. En lo que se coincide, sin embargo, es en que nadie ganó nada con todo este cuento. Un cuento (cómo me dan por culo los cuentos, con su moralina), que afortunadamente, colorin colorado, lo mandó a tomar viento. The End.

Y después de la cena, con la chispa, con dos botellas de vino del bueno y dos Johnny Walker (uno rojo y el otro negro), jugando ese papel que me han asignado de hombre con chispa, no he podido evitar acordarme del blog, y de cómo lo tengo abandonado, y de cómo ésta noche, por la fecha, tan señalada, de la muerte del animal repugnante, pudiera ser la fecha indicada para retomarlo y mandar a la mierda mis escrúpulos de heredero de un wit británico que no llevo en las venas. Y saldar una deuda, claro está, con mis más queridos amigos.

Fueron esas vomitivas (aunque no menos sinceras) elegías a la amistad las que me cortaron el rollo, la verdad. Sobre todo en primera instancia. No era miedo al fracaso, evidentemente. Uno no fracasa tratando de contar cuánto quiere a los que le quieren. Era miedo al ridículo.

Y luego las preocupaciones, los deadlines de la muerte, las sobrinas neonatas y los negocios familiares que se desvanecen como el agua entre los dedos. Todo ocupa su espacio y quita tiempo para un buen blowjob como dios manda a los que bebieron no tan sucintamente del pilón del que esto escribe.

No, no me he desayunado finalmente con los que más lo merecen. Es cierto.

Pese a todo, no puedo hacer un recuento al por menor de todos ellos. Baste decir que los tengo demasiado cerca, demasiado lejos, como para permitir una hermenéutica de éste texto. Me iba a costar hasta mi plaza en el infierno.

Javi y Carlitos. Pablo y María. Martita (amoti). Nina y Alfonso. Espero no tener que expilcar que es demasiado pesado, demasiado doloroso. Demasiado cansado y cruel tener que hablar ellos. Bastante tengo con las tardes de pisco-sour (master-blue, ya te vale cuñaíto) al calor de la tarde con el Dani, recordando historias como si fueramos viejos, como si no fueran más que catorce horas y una idea de seguir escribiendo (aunque no sea más que un tiempo), lo que me separa de pegarme ese tan esperado desayuno con todos vosotros.

9 Comments:

Blogger Eulalia said...

Venía cada día por si acaso.
Triste el motivo de tu regreso.
(Dime si escribes en otro lugar, en papel o en filme o en Cd o en las ondas; si no, te estás desperdiciando, o quizá no, y me gustaría saberlo).
Un abrazo.

2:26 a. m.  
Blogger Eulalia said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

2:26 a. m.  
Blogger Peter said...

Avisa cuando comiencen los postres de tu almuerzo. Espero que lo abras a todos los que no pudimos desayunar con vosotros.

Salud!

!D

10:10 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Yo también te quiero y te recuerdo, me cuesta también recordar tu puto jepeto a dia de hoy, el de hace unos cinco años atras es inolvidable. El otro día después de musho musho tiempo elegí el brazo de conan sin gotes y hasta el antonio me tuvo k recordar el nombre del puto "mújica" ¡¡¡¡¡joder!!!! desde la boda del Andres no os veía!!!!!!!!!

Un besazo campeón, te mandaré una foto mia actualizada.

1:11 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Joder!!!!!! si tengo recuerdos!!! la Ninaera eeeera la Nina eraaaaaa, Alfonso el Vikingo, muchos besos a todoss!!!

1:28 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Este regusto amargo de los amigos lejanos también me acompaña a mi a cada sitio que voy. Ahora estoy en Sevilla, y lo disimulo a ratos con unas líneas de chat mal que bien aprovechadas con Cesar, con Daniel, contigo a cada rato que os encuentro. Y maldigo cuando alguien me requiere mientras estoy trabajando y tengo desechar la opción del chat cuando lo que tengo ganas de decir es que no hay nada más importante que el amigo que me reclama desde otro continente con una sóla frase donde está todo -continente y contenido- "ey tio... qué pa?" Y desde luego que pasan muchas cosas, como ahora que ha muerto pinochet y me acuerdo de que hacía poco que yo había vuelto de chile cuando garzón se convirtió en "o mejor juez do mondo". Que no tiene gracia que haya muerto el dia de los derechos humanos??? ¿juega dios a los dados?.
Hace poco leí en el periódico que cuando la democracia volvió a chile (las primeras elecciones presidenciales fueron el 11 de diciembre del 89 -mi cumpleaños, queridos-), Pinochet (todavía jefe del ejercito) se encontro con Aylwin y le preguntó "¿Cómo está de las rodillas, presidente?". Aylwin contuvo su sorpresa y contestó que se sentía muy bien de salud. "¿Y las rodillas?", insistió el tipo. Y sin dejar que el interrogado contestara, le recomendó que cuidara mucho sus rodillas. "Cuando los subordinados ven que al mando le flaquean las rodillas", le recomendó jovialmente Pinochet, "se le suben a uno a las barbas y... ese es el principio del fin". Yo flaqueo continuamente, y me alegra saber que estoy hecho de una pasta bien distinta.

7:20 a. m.  
Blogger Zifnab said...

Algo no entendí pero tampoco quiero entenderlo todo

Hace tiempo que se que nada importa demasiado salvo lo que le sucede a uno mismo pero tampoco tengo cclaro si un conocimiento así sirve para algo

En fin, podría estar así durante mucho tiempo

Se feliz

10:46 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

¿Me di cuenta tarde?

Ahora, cuando sólo puedo hacer esto, recuerdo nuestras tardes, noches e incluso alguna mañana. Nuestras barbacoas, los vinos, el parque, alguna casa "diplomática" y tu extraordinaria sensibilidad al THC. No es que seamos mayores y nos contemos historias, es que realmente nos añoramos. Cuando regreso a casa por las noches, miro a mi alrededor y no me queda nadie, excepto tú, Javi, y qué poco hacemos por vernos...

Me di cuenta tarde.

12:05 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Nunca es tarde, capullos...
Me niego a creer que el tiempo pueda con nosotros, incluso con los que ya no están.
En mi corazón siempre, siempre estaréis todos los que habéis pasado por él. (Muchos saludos, Feni, y un brindis con whisky on the rocks).
Os quiero.
Te quiero, Rorri. Desayunamos pronto, sí?

6:59 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home